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Paula me escucha. De fondo se oye «La vida es más compleja de lo que parece» de Jorge Drexler, que se mezcla con el ruido de copas y vasos entrechocándose. Estamos sentados a la barra del viejo bar del que no quiero recordar su nombre. Creo ver que frota la punta de los dedos, unos contra los otros con sus manos estiradas, después afirma:
-Los espacios liminales solían ser aquellos de transición entre un estado y otro, «una luna entre dos fases» como dijo Víctor Turner, ¿lo tenés?
Ella es así, como me gusta a mí: rea, provocadora. Siguió:
-¿Te acordás de los ritos de paso? Hay pibas que cumplen quince y sus padres le hacen una fiesta que ellas no piden. Preferirían seguir jugando a la pelota y andar en bici que tener miedo a que se les vea la bombacha porque abren las piernas como si llevaran puestas bermudas de colores.
Instintivamente bajé los ojos.
-La metamorfosis, por entonces, la experimentaban como si vivieran adentro de una slow motion, ¿no?
Respondí, quería parecer interesado en lo que ella decía además de, y como si adivinara, no me escuchó o hizo como si no:
-…pero ahora, no termina de mudarse la vieja piel que ya se empieza con la nueva, y así hasta el infinito…
Y su risa característica resonó por encima de la «alegría del corazón» de Fito que repicaba en los parlantes del pub.
Se repuso y siguió:
-La inteligencia artificial empezó a infiltrarse en los territorios de la imaginación a una velocidad imposible… pará…
Yo no había abierto la boca, a lo mejor hice un gesto, ¡qué sé yo!
-Lo que se vive, la tecnología y la IA metida en la cama de la música, la literatura, las artes visuales, el cine, las charlas y por supuesto, en el traste de esa pretenciosa: la ciencia, especialmente las blandas…
Pareció largar otra risotada y dijo:
-¿Viste que los abogados quieren que el Derecho sea una ciencia?
Y a mí me dan unas ganas de besarla que ni se imaginan. Cuando por fin para, el camarero rellena mi vaso con Jamenson y poco hielo.
-Alguna vez ocurrió con las fotos, el sintetizador o internet, la aparición de estas nuevas herramientas hizo que se emborracharan con un orgasmo interminable; tal vez fuera fascinación, miedo y una extraña sensación de frontera histórica. Látigos, máscaras, vibradores, ¿no te parece?
-Creo que… esperá, voy a mear y vuelvo. Le hice una seña al camarero para que la vigilara mientras iba y volvía.
Regresé, se oía «Algo contigo» en la versión de Calamaro:
-Acá estoy.
-Bueno, me puse a buscar cuáles son las mejores URL de sitios relacionados con IA y, no sé, ciencia, arte, vida de todos los días… esperá, ¿sabés qué es una URL?
Casi la mando a la mierda. No lo hice porque todavía tenía esperanza, encima, yo sentía que era capaz de mirarme entre tierna y suplicante.
-Jon Hernández es genial, en cada episodio el clima que se arma se parece más a un ensayo cultural que a un tutorial tecnológico. Jon entrevista gente súper cool, no sabés, hablan del trabajo humano, la creatividad, la automatización y el modo en que las máquinas empiezan a ocupar espacios que hasta hace poco parecían reservados a las personas…
A esa altura los Jamenson me habían ralentizado la entendedera y la reacción.
-…Carlos Santana Vega ve a la inteligencia artificial más cercana a la ciencia y a las matemáticas; lo interesante es que esos artilugios que producen imágenes, voces o textos pasan primero por explicaciones como las suyas, ¿sabés?, de algún modo, este tipo permite ver la “cocina” invisible detrás de la revolución estética actual.
Pensé acotar, porque lo sigo, pero era al pedo y preferí dejarla continuar:
-…y en la música, Jaime Altozano es inevitable. Tal vez pienses que su canal no tiene que ver con la IA, pero igual hay cosas para ver ahí especialmente en cuanto generación musical automática se refiere. ¿No te preguntás qué pasa cuando una máquina aprende a imitar patrones sensibles creados por seres humanos? Bueno, Altozano tiene cosas para decir… esperá, no me interrumpas…
Otra vez: yo no dije nada y tampoco hice ningún gesto, bah, eso creo porque estoy medio en pedo. ¿Ella? Bla, bla, bla:
-…y Tamayo Stuff que tiene algunos de sus videos que van sobre imágenes generadas por IA, la apropiación estética y circulación digital del arte; me encanta porque es bien irónico con el mambo de la inspiración y el algoritmo.
-Dame un toque, culiada, le dije en cordobés básico, y pasé a hablarle de Café con Víctor…
Creo que la sorprendí y pensé que la había agarrado en bolas, no sabía de qué le hablaba, aproveché:
-Paulita, vos sabés que durante décadas los artistas utilizaron herramientas; ahí, en el Café con Víctor queda claro que ahora les artistas (¡tomá!, pensé… igual, no metió tantos inclusivos, ¿no?) empiezan a dialogar con sistemas capaces de producir formas, estilos, melodías y relatos. La discusión ya no parece ser únicamente si una máquina puede crear arte. La pregunta más profunda acaso sea otra: qué ocurre con la idea misma de autor, la inspiración y la experiencia humana cuando un algoritmo puede simular sensibilidad estética con una velocidad y una escala inéditas.
-Esperá, quiero preguntarte algo…
Ahora sí, escuché que su voz sonaba intrigada y no la interrumpí:
-…decime, ¿en la era de la metamorfosis permanente, ¿murió la liminalidad?
Al despedirse me dijo:
-Si sabés que soy tu Chat Bot ¿por qué insistís con besar la pantalla?…
Me dio «dos besos, uno por mejilla» y se fue. El bar, cuyo nombre he decidido desconocer, me despidió como si fuera a propósito, con «19 días y 500 noches» de Joaquín Sabina.
1) Jon Hernández:
https://www.jonhernandez.education/
https://www.youtube.com/@la_inteligencia_artificial
2)
Dot Carlos Santos Vega
https://www.youtube.com/dotcsv
3)
Jaime Altozano
https://www.youtube.com/watch?v=3eMmmj3roOs
4)
Tamayo Stuff
https://www.youtube.com/watch?v=VAAd4NTlPN0
5)
Café con Víctor
