La Caja de Pandora

Presagios (viejos miedos, renovados malos augurios)
Presagios (viejos miedos, renovados malos augurios)

Presagios, brevario de viejos miedos, renovados malos augurios

¡Atención! La Caja no se hace responsable de lo que sigue… y menos de lo que vendrá un poco más adelante, tal vez allá por agosto o septiembre. Si se animan, pasen y vean…

Foto de Portada: Horacio Esber

 

Algo gira y gira sin regalarme al sueño; me digo, «calmate, calmate». Pongo la grabadora de mi celu para recordar lo que estoy por decir:

Cierro los ojos, y veo en todas las épocas profetas vociferando las plagas que llegarán a horcajadas de las tecnologías, y que provocarán el colapso humano. Me los imagino vestidos con togas oscuras y rostros graves.

Cada uno, a su tiempo, se encargó de identificar y nombrar ese demonio que acechaba al pueblo y su destino. Pero ninguno supo (ni sabe) cómo exorcizar los diablos que anuncian.

Los abro, pregunto y pienso: la escritura fue acusada por destruir la memoria; la imprenta por no dejar piedra sobre piedra del conocimiento verdadero; la novela por corromper a adolescentes y jóvenes; la locomotora de dañar el cuerpo humano a causa de la velocidad; el cine por terminar con la lectura; la radio por derrocar la conversación; la televisión por asolar a la cultura; internet por arrasar con el pensamiento y la inteligencia artificial por reemplazar a la humanidad.

Y ahora me pregunto: ¿Será que las sociedades se espantan con las innovaciones por instinto de conservación: tradición, convenciones morales y estéticas adultas?

Bostezo y sigo:

Y no es que algunas críticas hayan estado equivocadas, porque en general se sostuvieron con argumentos razonables: la incertidumbre y la falta de conocimiento acerca de lo que podrían traer los sofisticados artefactos tecnológicos que acomodaban nuestras vidas; no, quizá no era cuestión de errores de apreciación, a lo mejor lo que pasó fue que casi todas aquellas críticas estuvieron acompañadas por profecías de un colapso civilizatorio que nunca se cumplió. Porque la imprenta hizo que el conocimiento circulara entre callos y uñas percudidas; y por supuesto también lo hizo la propaganda falsa (Imperdible en este sentido El cementerio de Praga, de Umberto Eco). ¿Y el ferrocarril? Integró tierras lejanas entre sí, pero también transportó el coloniaje a sangre y fuego. Y estos dos solo para dar un ejemplo. ¿Entonces? Entonces, el maniqueísmo es solo humano y nunca técnico.

Vuelvo y busco acá, ahora, recontra sumergido hasta los tuétanos en los «buscadores» del Siglo XXI.

Leo, escucho, me hago el erudito y copio:

«La inteligencia es muy distinta de la conciencia. La IA puede superar a los humanos en inteligencia sin poseer conciencia.» (1)

«La IA es la primera tecnología de la historia capaz de tomar decisiones y generar nuevas ideas por sí misma.» (2)

Yuval Noah Harari

«La IA nos conduce hacia un "devenir-légume" ("convertirnos en vegetales"), al atrofiar nuestras facultades de decisión.» (3)

Éric Sadin

Y otra vez me pregunto: ¿Se repite la constante histórica: temor a una humanidad ahora arropada por el mimo cibernético?

Cierro los ojos como al principio, imagino a dos émulos vernáculos de Harari y Sadin sentados a la barra del bar que tengo en casa y escucho: «por primera vez resignamos lenguaje», dice uno mientras prueba un quinto de Glenfiddich 18 años y el otro reafirma, haciendo tintinear el hielo dentro de su vaso, que «la humanidad está dispuesta a cederle el juicio».

Los abro: ¿a quién, pregunto?

«A la bruja», me responden al unísono.

Me voy porque es la almohada la que me envuelve y les dejo preguntas:

¿La IA, es mala “per se”?

¿Es el serrucho el que serrucha al árbol?

¿Fue un dron el asesino de «Las 168 niñas de Minab»?

¿O seremos nosotres?

Horacio Esber

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