Libros de Otres
Las sábanas [Postales de un cuerpo amenazado] (Pasionaria Ediciones 2025) de María Iribarren
Diseño de interior, tapa y collages de María Gómez
Texto de apertura de Albertina Carri
Diagnóstico.
“Llena está
la luna
y mi soledad
duplica
esta noche”
Abbas Kiarostami
… las mejores mentes de mi generación bajo diagnóstico de muerte. Espirales en reversa…
En el 76, el aislamiento fue agónico. La amenaza cobró cuerpo en cada uno de los otros que éramos todos. Resultaba improbable saber cuándo habría de comenzar la persecución sigilosa. La cacería sin tiempo. Eficiente. Cualquiera estaba “marcado”.
Instrucciones para salir a la calle. Definir una coartada. Repetirla mentalmente. Dónde vivo. Qué hago en este lugar, a esta hora. De dónde vengo. Adónde voy. Siempre. Al regresar, llamar al “retén”. Confirmarle que estaba sana y salva.
Que nadie sospechoso me habría seguido.
Saber lo necesario para no delatar. O para que duela menos, en el mejor de los casos. El Estado deseaba aniquilarnos.
(Entonces, éramos masculinos: ni hablar de géneros disidentes. Se decía en las organizaciones: la lucha pasa por otro lado).
…….
Vuelvo a mirar: 2020. Conservo esquirlas de las mejores mentes de mi generación, a partir de ahora, bajo diagnóstico de muerte. Nos sobra pasado (leí que declaró una cineasta).
El aislamiento, ¿nos sobrevivirá por segunda vez? Les otres que vuelven, ahora, congelades como espejos de una amenaza invisible. El futuro en contagio. Muerte en garantía.
Hoy, generación +60. Las, los y les muertes que otra vez se avecinan en plural indeterminado. No obstante, habitar el cielo protector (bilingüe y disidente) que supimos concebir, rebaja el síntoma a les que vendrán. Las camas son insuficientes.
¿Cuál es mi nombre? ¿A qué me dedico? ¿Qué edad cumplen mis huesos?
(última semana de marzo 2020)
Lucy in the Sky without Diamonds
Me asombra no desvanecerme en este instante. Que los huesos me sostengan. Que mi carne no se hubiese pulverizado. Y ya, ya.
¿Cuántas pesadillas faltan?
…….
Una noche se me derritió el ojo izquierdo. Intenté seguir mirando con el derecho, espantar los destellos parpadeando
Fue inútil:
el ojo derretido había ingresado en la psicodelia.
Lo seguí.
…….
Alternamos desprecio con siestas apesadumbradas
¿pandemia y disrupción?
Pandemia sabe peor en domingo.
When It rains, It pours leí en una remera de F.
Amigas, amigos, amigues nueves, reencontrades, evitades, descartables
¿Cuál es la pregunta en concreto?
“Te amo, te odio, dame más…”
…….
La policía sigue matándonos. Nos busca. Nos encuentra.
Nos acribilla.
Todes somos ellas y él
Todes buscamos el hije en cuestión, el hermane.
No. ¡Todes una mierda!
Les mismes y algunes otres.
…….
Pasó la noche. ¿Llevamos la cuenta?
Algo comenzó a moverse en otra dirección.
Otra vez tu ternura envuelve el mundo. Me subo a ese viaje que sabemos no va a durar
Hoy, otro día de cuerpos disponibles.
Elogio del instante
Leo estadísticas: soy un pedazo de carne en zig zag
Gesticulo insultos compulsivamente
apago la radio
antes viva, ahora lengua apenas
mojada y en tristeza de no buscar lo que encuentro ¿gestículos?
hay tiempo, no hay cuerpo ni palabras
vengo desafinada entre sábanas con espinas
desacalambro el empeine
jalo, me acuesto
antes sueño, ahora deseo
hay cuerpo, no hay tiempo ni palabras
las sábanas me pinchan
reanudo el renglón en la penúltima fuga:
canto y bailo, bebo el vino rojo
antes música, ahora color de bienvenida
no hay cuerpo fuera del tiempo ni palabras que no lo sepan.
Las sábanas
Un día perdí el miedo a la oscuridad. No recuerdo ese día. Sólo que el miedo prescribió. Tampoco sabría describir cuándo empezó. El miedo, digo. ¿Cuándo sucedió la primera de una sucesión de noches en las que me sumergía entre el olor tibio y la tiesura sedante de las sábanas limpias para leer los libros que mi madre había prohibido, iluminando las páginas con la linterna cromada de mi padre, bajo la cueva-antídoto-asilo contra la oscuridad unánime y los edictos maternos? La literatura se presenta entonces como una iniciativa de salud. Devenir animal-mujer-translúcida. Las sábanas cometieron influencia. Oportunidad, aroma y textura para reparar las manchas. Ahí hospedé los sueños imperfectos que todavía son la peor esperanza prometida.
María Iribarren
Trabajé de periodista, docente, crítica audiovisual y gestora cultural.
Fui redactora en medios gráficos (Clarín, Tiempo argentino, Revista 23, Magazin Literario, Revista Rumbos, Directores) y digitales (Ciudad Internet, El Acomodador, ZOOM); y columnista en radio (Del Plata, Rock&Pop) y TV (Ciudad Abierta).
Junto a Roberto Valle, fundé y dirigí Cinecrópolis. La ciudad del cine alternativo.
Dí clases en Filo-UBA (Literatura del siglo XX; Problemas de Literatura Latinoamericana), la UNDAV (Escuela de programadores para una nueva TV) y en la UNPAZ (Historia del cine), en la que tuve a mi cargo las licenciaturas en producción y gestión audiovisual y de videojuegos.
Coordiné el sector audiovisual del MICA (nacional, provincial, regional e interatlántico) para el Ministerio de Cultura.
Publiqué Números quebrados (1994, Último Reino); emak bakia (2016, Linda y Fatal Ediciones); Cultura comunitaria del NO bonaerense (2021, producción y coordinación editorial en colaboración con Matías Farías, EDUNPAZ); Cuerpos, memorias, representaciones. Apuntes sobre el realismo en Carri, Guarini, Martel y Molina (2023, CG Editorial). Las sábanas (2025, Pasionaria) acaba de salir a la venta.
Eventualmente, intervengo en El desconcierto de Quique Pesoa, escribo en el sitio Con los ojos abiertos y colaboro con RGC Ediciones.
IG @iri.periodista
eMail iri.periodista@gmail.com
Pasionaria ediciones / 2025
Contacto/Ventas IG @pasionariaediciones
